En estos momentos que hemos aprendido a sacar lo mejor de nosotros y de la situación,  tal vez lo más importante  como familias, ha sido tener  la oportunidad de ver crecer día a día  a nuestros hijos, acompañarlos, consentirlos, tenerlos cerca, apapucharlos, educarlos, corregirles,  también mostrarles las cosas que hacemos como adultos y papás; poco a poco se han ido implementando formas de compartir espacios y tiempos, actividades del hogar y del trabajo, organizando  la dinámica familiar, para conectarse con los niños y demás familiares.  

Experiencias que han sido afrontadas en ocasiones desde una mirada optimista, otras con estrés por dificultades de salud, económicas o familiares y hasta circunstancias que nos desbordan, emergiendo emociones como la angustia, la rabia, la tristeza, que afectan al grupo familiar, sin embargo, nos permiten mostrar nuestra mejor versión, esa que con nuestro ejemplo vamos impregnando en los niños. De ahí la importancia de reconocer, aceptar y gestionar nuestras emociones.

Las emociones: Son alteraciones del estado de ánimo, involucra las sensaciones corporales, inherentes al ser humano. Se caracterizan por:

  • Todas las causas son respetables
  • Son Pasajeras
  • Son Cambiantes
  • Pueden ser Agradables o penosas

Los Niños y los adultos experimentamos las mismas emociones, la diferencia está en la forma en que las expresamos, los niños lo hacen de forma primitiva.

Por lo cual, es necesario ayudar a los niños a gestionarlas à Inteligencia Emocional – reconocimiento y expresión asertiva de emociones – Con el acompañamiento que implica, estar:

Disponibles: personas que estén presentes, empáticos, ponerse en el lugar del niño, entender que lo que siente es válido para él, acompañar muchas veces desbordes emocionales (pataletas)

Calmados: es necesario regular las propias emociones, antes de asistir al niño, cuente hasta 10, 20, o 90 y respire, desde su calma es más fácil llevar al niño.

Enseñarles a identificar cada emoción con una sensación dentro de su cuerpo:  un dolor en el estómago, cosquilleo en sus extremidades, sentir calor, sentir dureza de alguna parte de su cuerpo, posturas rígidas, enrojecimientos de su rostro, etc. Nos ayudara a ofrecer alternativas de respuesta ante esa emoción y sean cada vez más adaptativas, igualmente se logren predecir acciones.

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